¿Me dan la Compostela si no soy religioso?
Requisitos reales del certificado, los tres motivos del formulario y lo que me contestaron en la Oficina del Peregrino.
La primera vez que alguien puso en duda mi motivo para caminar no fue en el Camino. Fue en Madrid, semanas antes de salir, mientras recogía la credencial del peregrino en una Asociación de Amigos del Camino de Santiago. Me explicaron, con toda naturalidad, que la Compostela solo se entrega a quien hace el Camino por motivos religiosos: si al pedirla en Santiago no declaras un motivo «religioso», no te la dan.
Me quedé asombrada. Y a la vez me pareció lógico: es una peregrinación religiosa, tiene sentido que el certificado lo sea también.
Seis semanas después, en la Oficina de Acogida al Peregrino de Santiago, le pregunté a Jesús, el señor que me atendió y me entregó mi Compostela —yo seleccioné motivo religioso—, si aquello era verdad. Me dijo que no: que por supuesto la recibe también quien pone motivo «no religioso» u «otros», que la recibe todo el mundo.
Dos respuestas opuestas, las dos dadas por gente que trabaja en esto. Cuando volví me puse a investigar quién tenía razón.
Qué es exactamente la Compostela
Es un certificado que expide el Cabildo de la Catedral de Santiago y que acredita haber peregrinado hasta la tumba del Apóstol. Está escrito en latín, con tu nombre latinizado, y su origen es medieval: en una época en la que la peregrinación tenía consecuencias legales y espirituales, había que poder demostrar que uno había llegado de verdad.
Los requisitos que se piden hoy son puramente físicos y verificables:
- Recorrer al menos los últimos 100 km a pie o a caballo, o los últimos 200 km en bicicleta, por una ruta oficialmente reconocida.
- Acreditarlo con la credencial del peregrino sellada. En esos últimos 100 km, dos sellos por día.
- El recorrido no tiene que ser continuo en el tiempo, pero sí en el espacio: puedes hacerlo en varios fines de semana, pero no saltarte un tramo, pero los últimos 100 también debe ser continuos en el tiempo.
En ninguno de esos requisitos aparece el motivo. Se habla de kilómetros, sellos, rutas y fechas. De lo que llevas dentro, nada.
Dónde aparece entonces el motivo
Aparece en el texto de contexto de la web oficial, que explica que, en época moderna, ante el miedo a que el turismo vaciara de sentido la peregrinación, se limitó la concesión de la Compostela a quienes acuden a la tumba del Apóstol por motivo religioso y/o espiritual.
Y aparece en el formulario de registro que se rellena para solicitarla. Ahí hay que elegir un motivo de peregrinación entre tres opciones, y conviene decirlas exactamente como están hoy en día: No religioso, Otros y Religioso. Tres casillas separadas.
Según la propia Oficina de Acogida al Peregrino, existen dos acreditaciones diferentes. La Compostela, que va en latín, con el nombre latinizado, acredita la peregrinación a la tumba del Apóstol; es gratuita. El certificado de distancia, por su parte, acredita el número de kilómetros recorridos, así como el punto de partida y las fechas; este va impreso en pergamino y se puede solicitar de manera adicional por tres euros.
Lo que dicen los peregrinos
Aquí es donde se comprueba la realidad.
Enzo, un peregrino italiano con el que coincidí varias etapas, no marcó la casilla religiosa: marcó «Otros». Y salió de la oficina con la Compostela en latín, la misma que la mía. Llevaba además el certificado de distancia, que también se le da a cualquiera que lo pida.
Se lo pregunté también a otros peregrinos que conocí en la ruta, y la respuesta fue siempre la misma: marcaran lo que marcaran, les entregaron la Compostela. Es exactamente lo que me había dicho Jesús.
Queda un caso por documentar, y lo digo porque no quiero cerrarlo antes de tiempo: no he confirmado todavía a nadie que marcara específicamente no religioso, que es la única casilla que la norma antigua excluía. Enzo marcó «otros». Hasta que ese testimonio aparezca, lo honesto es decir que la práctica es mucho más amplia que la letra, no que la letra ya no existe.
Hay un detalle más que también vale la pena mencionar: las condiciones impresas en la credencial física que me sellaron durante seis etapas —y que la propia Oficina firmó al final— no incluyen la mención al «sentido cristiano» que se menciona en la web, aunque no listada como Requisitos para recibir la Compostela.
Quién tenía razón
En Madrid me contaron una verdad antigua como si fuera actual: hubo un tiempo en que declarar un motivo no religioso te dejaba fuera del certificado. En Santiago me dieron una verdad práctica, y es la que sostienen los peregrinos con los que hablé: hoy nadie sale de allí con las manos vacías, y a casi nadie le niegan un documento por marcar una casilla distinta.

Y esa distinción, que al principio me pareció letra pequeña burocrática, resulta ser el único lugar de todo el Camino donde a alguien le preguntan formalmente por qué vino. Seis etapas, decenas de conversaciones, y la única vez que tuve que declarar un motivo fue rellenando un formulario, cuyo única función aparente es servir a las estadísticas oficiales de peregrinos.
Yo marqué «religioso». Nadie me pidió que lo demostrara y nadie me preguntó por qué. Me dieron el papel, en latín, con mi nombre en latín, y con eso quedó certificado que llegué tras andar ciento veinticinco kilómetros y que visité al Apóstol.
El porqué se queda donde estaba: conmigo.
Ana Gabriela Quiñones Amato.
Fuentes consultadas
- Oficina de Acogida al Peregrino (oficinadelperegrino.com): apartados «La Compostela», «La credencial» y «Certificado de Distancia».
- Camino de Santiago en Galicia, web oficial de la Xunta (caminodesantiago.gal): requisitos de continuidad geográfica.
- Estadísticas de peregrinos de la Oficina de Acogida al Peregrino, consultadas el 19 de julio de 2026.
- Testimonio de campo: Jesús, Oficina de Acogida al Peregrino, Santiago de Compostela (2 de julio de 2026); personal de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, Madrid (mayo de 2026).